Byron en España: Pasión, rebeldía y destino
En el verano de 1809, un joven aristócrata británico de apenas 21 años emprendió un recorrido que marcaría su vida y obra: Lord Byron llegó a España como parte de su célebre y atípico Grand Tour, el tradicional viaje que los jóvenes británicos realizaban al finalizar sus estudios.
A diferencia de otros viajeros que seguían la ruta clásica por Francia e Italia, Byron eligió un camino más arriesgado y exótico: Portugal, España, Malta, Turquía y Grecia. Su paso por la Península Ibérica fue breve, pero dejó una profunda huella en su correspondencia y en la memoria cultural de Andalucía.
Byron entró en España procedente de Lisboa y llegó a Sevilla el 25 de julio de 1809, acompañado de su amigo John Cam Hobhouse y sus respectivos criados, quedando profundamente impresionado por el buen estado de los caminos, que agilizaron su trayecto. Esta apreciación quedó plasmada en una de sus cartas a su madre.
Los caballos son francamente buenos, y las carreteras (se lo juro por mi honor, pues sé que no le resultará fácil creerlo) infinitamente superiores a las mejores carreteras inglesas, sin el menor peaje o portazgo, dará usted por bueno lo que le digo si cae en la cuenta de que corrí la posta hasta Sevilla en cuatro días, cruzando este país reseco en mitad de la canícula, sin mayor fatiga ni molestia. Carta a Catherine Gordon Byron, Gibraltar 11 de agosto de 1809.
Hasta su partida el día 28, el poeta se hospedó en una casa de la Calle Cruces (ya derribada) que hoy pertenecería a la calle Fabiola, en el conocido barrio de Santa Cruz. A pesar de permanecer solamente 3 días, tuvo tiempo de conocer la Catedral, la Giralda, el Real Alcázar, quedando impresionado por la belleza monumental de la ciudad.
Gracias a Esteban Pujals, poeta y profesor de Literatura en lengua inglesa en la Universidad Autónoma de Madrid, sabemos que Byron llegó a manifestar que La Catedral era una de las más hermosas que había visto. También aprovechó para mantener una entrevista con John Hookman Frere, poeta y amigo del Duque de Rivas en Malta, embajador inglés en España en aquel momento.
Por otra parte, algunas costumbres locales le desconcertaron. Las corridas de toros le resultaron violentas y no entendía la libertad con las que las mujeres sevillanas se relacionaban en público, chocando con la rígida moral inglesa.
Sin embargo, el ambiente de la ciudad le fascinó: Sevilla estaba en armas, llena de soldados, refugiados y políticos, ya que la Junta Central había instalado su sede en el Real Alcázar para dirigir la resistencia contra Napoleón en la Guerra de Independencia.
En sus cartas, Byron describió Sevilla como una ciudad “agradable, famosa por sus naranjas y sus mujeres”. Atraído por la sensualidad de las sevillanas, vivió episodios pintorescos como su relación con Josefa Beltrán, una joven sevillana que quedó prendada del Lord y, en un arrebato de pasión, la muchacha se cortó una de sus trenzas entregándosela como recuerdo.
El Lord quedó tan impresionado por este gesto que mandó a uno de sus criados a Londres con la trenza y pidió a su madre que la guardase cuidadosamente. Siglos después, esta trenza fue expuesta en una exposición en el Victoria & Albert Museum de Londres en 1974.
Tras su estancia en Sevilla, nuestro Lord continuó hasta la ciudad de Cádiz, entonces centro político y cultural de La Resistencia. Allí pudo observar la actividad de una ciudad portuaria que se preparaba para las Cortes de 1812 .
A pesar de la guerra, Cádiz ofrecía todas las posibilidades de diversión: Se alojaron en el hotel Bailly. Visitaron el consulado inglés y presenciaron desde el palco del gobernador una corrida de toros. La fiesta taurina le impresionó de tal manera que dedicó varias estrofas del Canto I del Childe Harold a la misma.
En su epistolario, Byron describe lo mucho que le impresiona y admira esta ciudad a la que llama “la dulce Cádiz” y “el primer rinconcito de la creación”. Elogia la esbeltez de sus edificios, a la que sólo supera la belleza de sus habitantes.
“Cádiz es una verdadera Citerea… Yo diría que es la ciudad más bonita y más limpia de Europa”
“…Y sus mujeres son las más hermosas de España”. Lord Byron
Como no podía ser de otra manera, Byron conquistó y fue conquistado por la hija del Almirante Córdoba que, aparte de enseñarle la ciudad, le invitó a una representación teatral. La bella muchacha, probablemente, fue la musa que inspiró su bello poema llamado “The girl of Cadiz”.
La mañana del 3 de agosto embarcaron en la fragata Hyperion con destino a Gibraltar, pasaron frente al cabo de Trafalgar llegando al día siguiente al Peñón. Allí se hospedaron en el The Three Anchors, el hotel británico que, según Hobhouse, por su fealdad y desaseo desafiaba toda descripción.
El Peñón de Gibraltar tampoco gustó a Byron que aprovechó para visitar la biblioteca de la guarnición y escalar la cima de la Roca para observar el paisaje marítimo, la Bahía de Algeciras y deleitarse con la puesta de sol. Fue en Gibraltar donde Byron se encontró por primera vez con John Galt quien, en 1830, escribiría una de las primeras biografías del poeta.
El contraste entre la belleza de Andalucía y la violencia de la guerra inspiró pasajes de su obra “Las Peregrinaciones de Childe Harold”, donde España aparece como un escenario romántico y trágico. En cartas y poemas posteriores plasmó la mezcla de exotismo y tensión bélica que encontró en tierra andaluza, quedando grabada en su memoria como símbolo de un país orgulloso y en lucha por su libertad.
Con este viaje, consolidó su imagen de poeta aventurero y rebelde en búsqueda de emociones intensas en tierras extranjeras. Para la literatura romántica europea, España quedó asociada a la pasión, el exotismo y la monumentalidad.
Recorrer hoy en día Sevilla, Cádiz y Gibraltar siguiendo sus pasos es también recorrer la historia de un tiempo convulso y la huella de un poeta que convirtió sus experiencias en mito.
Fuentes:
- Espronceda y Lord Byron, Esteban Pujals. CSIC, 1972
- Cartas y poesías mediterráneas , George Gordon Byron. Traducción de Agustín Coletes Blanco. Editorial KRK
- Grabado de la Maestranza
- Mapa de la Bahía de Cádiz.
- Imagen del Teatro Principal de Cádiz
- Cuadro de la Batalla de Chiclana