Dibujo de un baile en la época de la regencia con hombres lleno de hombres y mujeres bailando.

Diario: 2 de febrero de 1821

¡Oh! Suena un órgano en la calle. ¡Un vals, además! Tengo que salir a escucharlo. Están tocando un vals que he oído diez mil veces en las fiestas de Londres, entre 1812 y 1815. La música es algo extraño. Lord Byron. Diarios de Rávena, 1821.

Seguro que cuando hoy leas esto, ya habrás escuchado algo de música de cualquier tipo, puede ser la que te gusta o la que se lleva, y que fácilmente has podido encontrar entre millones de canciones disponibles hoy en día simplemente abriendo una de las aplicaciones que llevamos en nuestro móvil.

Pero en el siglo XIX escuchar música no era algo tan accesible ni tan común, no existía nada para reproducir unas notas musicales y mucho menos la voz humana excepto la música en directo. La música es arte, forma parte de nuestra vida y nuestra cultura. No es simplemente un entretenimiento como tal, sino que puede cambiarnos nuestro estado de ánimo o hacernos viajar en el tiempo. Simplemente escuchando unas notas musicales podemos retrotraernos y volver a revivir parte de nuestros recuerdos.

Algo así sucedió con Byron cuando escuchó este simple vals. Podríamos decir que ese vals fue algo parecido a la magdalena de Proust. En aquel momento era el Cavaliere Servente de la condesa Guiccioli en Rávena. Byron estaba muy lejos de su tierra pero más lejos todavía de esas fiestas donde la alta sociedad londinense se peleaba y suspiraba por su presencia.

Mientras escribía parte de su diario, fue raptado literalmente por la melodía de un vals dejando lo que tenía entre manos para bajar a la calle rápidamente para escucharlo. No puede evitarlo, como tampoco puede cerrar la entrada del diario sin anotar su enigmática frase “la música es algo extraño.”

¿Extraño por qué, Byron? ¿Acaso ese momento que te transportó a tu Londres pasado te hizo aflorar recuerdos escondidos que ya no recordabas que existían y que no querías rememorar? ¿Puede que ese vals te llevara volando hasta esos salones de baile londinenses que primero te idolatraban y que más tarde cerraban sus puertas ante tu presencia? ¿Extraño por qué, Byron?

Fuentes:

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Escrito por Lady Allegra

Devota enamorada de Byron, camino en la belleza del XIX, del gótico y del Romanticismo.