Líneas inscritas en una copa formada a partir de una calavera.
No te asustes -ni juzgues mi espíritu acabado:
contempla en mí la calavera única,
desde la que, a diferencia de una cabeza viva,
nada de lo que fluye es aburrido.
Viví, amé, bebí, como tú; morí:
la tierra renunció a mis huesos.
Lléname, no puedes injuriarme;
labios más repugnantes tiene el gusano.
Mejor sostener la uva chispeante
que acunar una nidada viscosa;
y rodear con la forma de una copa
el trago de Dios, que alimentar reptiles.
Donde un vez, quizá, brilló mi ingenio,
para servir a otros deja que brille;
y cuando, ay, nuestros cerebros ya se han ido,
¿qué más noble sustituto que el vino?
Puedes beber, entonces: otra raza,
cuando tú y los tuyos, como yo, hayan pasado,
podrá rescatarte del abrazo de la tierra
y con los muertos rimar y deleitarse.
¿Por qué no? Ya que en el breve día de la vida
nuestras cabezas efectos tan malos causan,
redimidas de gusanos y limpias de arcilla,
esta chance les queda: ser bien usadas. Lord Byron
Fuente:
- Traducción de Jorge Aulicino