Imagen de un cráneo engastado en plata y con una inscripción alrededor.

Líneas inscritas en una copa formada a partir de una calavera.

No te asustes -ni juzgues mi espíritu acabado:
contempla en mí la calavera única,
desde la que, a diferencia de una cabeza viva,
nada de lo que fluye es aburrido.

Viví, amé, bebí, como tú; morí:
la tierra renunció a mis huesos.
Lléname, no puedes injuriarme;
labios más repugnantes tiene el gusano.

Mejor sostener la uva chispeante
que acunar una nidada viscosa;
y rodear con la forma de una copa
el trago de Dios, que alimentar reptiles.

Donde un vez, quizá, brilló mi ingenio,
para servir a otros deja que brille;
y cuando, ay, nuestros cerebros ya se han ido,
¿qué más noble sustituto que el vino?

Puedes beber, entonces: otra raza,
cuando tú y los tuyos, como yo, hayan pasado,
podrá rescatarte del abrazo de la tierra
y con los muertos rimar y deleitarse.

¿Por qué no? Ya que en el breve día de la vida
nuestras cabezas efectos tan malos causan,
redimidas de gusanos y limpias de arcilla,
esta chance les queda: ser bien usadas. Lord Byron

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Escrito por Lady Allegra

Devota enamorada de Byron, camino en la belleza del XIX, del gótico y del Romanticismo.