El Puente de los Suspiros
Hablar de Byron y no hablar de Venecia es totalmente imposible. Nuestro querido Lord pisó por primera vez Venecia en el año de su autoexilio, el mágico Año sin Verano de 1816. La simbiosis fue tal que hoy en día es imposible disociar a la persona de la ciudad. Byron fue más Byron por Venecia y Venecia es más Venecia por Byron.
Una de sus contribuciones más conocidas es que gracias a unos versos del IV Canto de Las Peregrinaciones de Childe Harold, popularizó el nombre y el mito romántico que rodea al puente.
“Me detuve sobre el Puente de los Suspiros.
Un palacio en una mano, una prisión en la otra.
Vi cómo desde las olas sus estructuras surgían.
Como por el encanto de una varita mágica: Mil años extienden sus nubladas alas.
A mi alrededor, y una Gloria moribunda sonríe.
A los tiempos lejanos, cuando muchas tierras sometidas.
Miraban las columnas de mármol del León alado,
¡Donde Venecia era un estado, entronizado en sus cien islas!” Las Peregrinaciones de Childe Harold, Lord Byron
El Ponte dei Sospiri se encuentra muy cerca de la Plaza de San Marcos y conecta el famoso Palacio Ducal veneciano con la antigua Prisión de la Inquisición. Data de principios del siglo XVII y actualmente es uno de los puentes más fotografiados en Venecia.
En 1602 el Dux Marino Grimani encargó al arquitecto Antonio Contin la construcción de uno de los puentes más peculiares de Venecia. Contin era sobrino de Antonio Da Ponte, quien fue el artífice del archifamoso Puente de Rialto.
Antiguamente los prisioneros cruzaban este puente cuando eran condenados, y los suspiros que emitían no eran de amor, sino de tristeza y desesperanza por verse privados de su libertad. Era su último paseo antes de internarse en la prisión, y entre otras pérdidas, dejarían de disfrutar de las vistas de la increíble Venecia. Mal augurio era cruzar ese puente y los reos que lo cruzaban lo sabían. Era una cárcel de máxima seguridad en la que no existía contacto con el exterior y ni siquiera se cruzaban entre ellos. La última vez que veían el sol y el cielo era por unas celosías de piedra bastante tupidas que poco dejaban entrever en sus escasos espacios libres.
El poeta romántico consiguió transformar ese funesto significado en uno mucho más evocador y melancólico. Byron se sirvió del símbolo del puente en sus versos para expresar la dualidad veneciana: libertad por un lado y represión por otro. Venecia se encontraba ocupada por fuerzas extranjeras desde que años antes había sido invadida por Napoleón. En la época en la que Byron conoció la ciudad, la pobreza era generalizada en una sociedad cuya principal válvula de escape eran los Carnavales y el teatro.
Actualmente es una parada obligada y prácticamente inevitable si visitas Venecia. El puente está situado en un lugar privilegiado de la Laguna, muy cerca de los edificios más emblemáticos de la archiconocida Plaza de San Marcos. Hoy en día se puede atravesar en visitas programadas previo pago que comienzan en el Palacio Ducal.
Enjambres de turistas se arremolinan buscando el mejor encuadre para fotografiar uno de los iconos de Venecia, aunque no muchos de ellos sepan que su historia y significado actual es gracias a Lord Byron. Otros creen erróneamente en la falsa leyenda alimentada por el turismo del XIX, en la que el puente es un símbolo del amor y muchas parejas enamoradas aprovechan para navegar en góndola mientras se besan bajo el icónico puente.
La obra magna de Byron no solo inmortalizó el Puente de los Suspiros con un único verso que ha pasado a la historia, sino que reinterpretó su significado y su nombre convirtiéndolo en un símbolo de nostalgia y melancolía.
Fuentes:
- Primera estrofa del IV Canto de Las Peregrinaciones de Childe Harold.
- Historia del Puente