Retrato de una joven Teresa Guiccioli en blanco y negro, sentada con un vestido claro, adornado con una flor en el escote. Tiene un peinado que le deja unos rizos que le caen sobre los hombros descubiertos.

Diario: 22 de abril de 1819

Queridísimo Bien mío
— Tu queridísima carta que hoy he recibido me ha proporcionado el primer momento de placer desde tu marcha. Al sentimiento que expresa tu carta corresponde el mío en demasía.
Me será bien difícil responder en tu bella lengua a las expresiones dulcísimas que merecen ser respondidas más con hechos que con palabras: pero confío en que tu Corazón sabrá sugerir qué y cuánto querría decirte el mío.
Quizá si te amase menos no me costaría tanto expresar mis pensamientos, pues ahora he de superar la doble dificultad de expresar un dolor insoportable en una lengua para mí extranjera. Perdona mis desatinos, cuanto más bárbaro sea mi Estilo tanto más se parecerá a mi Destino lejos de ti.
Tú que eres mi único y último Amor, tú que eres mi único deleite, la delicia de mi vida, tú que fuiste mi única Esperanza, tú que fuiste, siquiera por un momento, toda mía, te has ido, y yo me quedo aislado en la desolación. ¡He aquí en pocas palabras nuestra historia! Es un caso común, que habremos de sufrir como tantos otros, pues el Amor no es nunca fácil, pero nosotros habremos de sufrir más porque tus circunstancias y las mías son igualmente fuera de lo ordinario, pero no quiero pensar en esto, amemos,
amemos ahora cuando amando se puede ser correspondido. Carta a Teresa Guiccioli en Venecia.

Fuentes:

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Escrito por Lady Allegra

Devota enamorada de Byron, camino en la belleza del XIX, del gótico y del Romanticismo.