La hazaña del Helesponto
Hoy vengo a contaros la historia de cómo Byron logró la hazaña de cruzar a nado el estrecho de los Dardanelos, antiguamente conocido como el Helesponto, emulando la historia detrás del mito de Leandro y Hero.
Byron se llevaba bien con los deportes, no en vano destacó en unos cuantos siendo los más reseñables la natación y el boxeo. “Mens sana in corpore sano”, una máxima que más o menos podríamos aplicar en su vida. Aparte de dietas y trucos para no comer demasiado, ya que tenía tendencia a la gordura como su madre, era un gran apasionado de los deportes y no se le daban nada mal aún con su cojera. Ya cuando estudiaba en el Trinity College en Cambridge, destacaba por ser uno de los nadadores más activos en la universidad.
Durante su atípico Grand Tour, en su visita por el Mediterraneo más oriental, consiguió una proeza que hoy en día todavía recordamos.
El estrecho de los Dardanelos divide geográficamente Europa de Asia. Su localización hace que conecte varios mares, siendo un paso marítimo con una gran importancia estratégica. Su ancho varía a lo largo de los 61 kilómetros de largo que tiene pudiendo llegar desde poco más de un kilometro a los 6 kilómetros entre sus orillas.
Byron quiso demostrar que la hazaña nocturna de Leandro era posible más allá de la leyenda. Según el mito griego, Leandro, un joven que vivía en Abydos, nadaba todas las noches hasta Sestos, en el lado opuesto del estrecho para encontrarse con su querida Hero, una sacerdotisa de Afrodita. La única luz de un faro que ella encendía era su única guía en las aguas gélidas y oscuras del estrecho. Después de disfrutar de las mieles del amor en la complicidad de la noche, retornaba a nado cuando el día comenzaba a despuntar en el horizonte.
Una noche como cualquier otra, Leandro nadaba en la oscuridad hacia su amada. Entonces se desató una tormenta y el viento se llevó la única luz del farol. Sin su guía y en medio de la tormenta, Leandro nadó sin rumbo hacia su trágico final.
Hero, extrañada por la ausencia nocturna de Leandro, subió a la torre donde dejaba el farol y se lo encontró apagado. Sin comprender aún el tamaño de la tragedia, dirigió su mirada a la playa y allí vio el cadáver del joven rodeado de algas.
Sus peores presagios se habían cumplido y no pudo soportar su desgracia, poniendo fin a su vida arrojándose desde la torre.
El 3 de mayo de 1810, después de un intento fallido unos días antes, Byron tardó una hora y diez minutos en cruzar a nado el estrecho de los Dardanelos. En esta ocasión le acompañó su amigo, el lugarteniente Ekenhead. El lugar elegido para cruzar el estrecho tiene una distancia de 1.960 metros de ancho.
“Esta mañana nadé de Sestos a Abydos. La distancia en línea recta no pasa de una milla, pero la corriente supone un riesgo añadido; tanto que me planteo si la potencia conyugal de Leandro no se habrá esfumado en su trayecto al Paraíso. Lo intenté hace una semana y fracasé debido al viento norte y a la marea extraordinamente viva, aunque desde niño he sido nadador resistente, pero como esta mañana la Mar estaba más tranquila lo conseguí y crucé a nado el ancho Helesponto en una hora y diez minutos”. Carta a su amigo Henry Drury, 3 de mayo de 1810
Byron pasó a la historia por innumerables motivos, dos de ellos surgieron de esa singular hazaña. No sólo hizo realidad el mito clásico imitando a Leandro como nadador, sino que tres años más tarde vio la luz uno de sus poemas más conocidos: La novia de Abydos .
Fuentes:
- Cartas y Poesías Mediterráneas , George Gordon Byron. Traducción de Agustín Coletes Blanco. Editorial KRK, 2010.
- Wikipedia
- Mapa del Helesponto