Retrato de una mujer andaluza morena, mirando de frente mientras su cuerpo está girado a la derecha. Tiene los hombros descubiertos, vestida con un vestido negro escotado y con los brazos cubiertos por lo que parece unos guantes granates. El fondo es un paisaje lejano

La muchacha de Cádiz

1.
¡Oh, no vuelvas a hablarme nunca
De boreales encantos y británicas damas;
No has tenido la fortuna de conocer,
Como yo, a la adorable Muchacha de Cádiz!
No tiene, como las inglesas, los ojos azules,
Ni son rubios los rizos de su cabello,
Pero ¡cómo eclipsa su brillo vivo
La languidez azur de sus miradas!

2.
Como Prometeo, de los cielos robó
El fuego que, atravesando pestañas de seda,
Al mirar desde la sombra parece rolar
Desde ojos que no ocultan la llamarada:
Y pues por su seno abajo se escabullen
En largas ondas los mechones sable,
Dirías que en su cuello los rizos palpitan,
Y que, para acariciarlo, se arraciman.

3.
Las inglesas son sosegadas en el cortejo,
Y frígidas doncellas en el amoroso goce;
Sus cuerpos, sí, son hermosos de contemplar,
Mas «Amor» sus labios tardan en pronunciar:
Nacida bajo un sol más radiante,
Profesa el querer la doncella española,
¿Y quién -cuando en amorosa y buena lid conquistada-
Como la Muchacha de Cádiz te podría embrujar?

4.
No es coqueta la doncella española,
Ni se alegra si su amante tiembla,
Y tanto si quiere como si odia,
De fingir será incapaz.
Su corazón no se compra, ni se vende—
Comoquiera que palpite, palpita sincero;
No se inclinará ante el oro,
Pero te amará mucho, y tiernamente.

5.
La muchacha española que corresponda a tu amor
Jamás te engañará con falsas promesas,
Pues pondrá a prueba con toda el alma
Su pasión, llegada la hora de la verdad.
Cuando las hordas hostiles amenazan España,
Pasa a la acción y comparte el riesgo;
Y si su galán cae desplomado en la batalla,
Es ella, vengadora, quien ataca cuchillo en mano.

6.
Y cuando, bajo la estrella vespertina,
Se sume en la danza del Bolero alegre,
O a la guitarra bien templada las hazañas canta
Del caballero cristiano, o del heroico moro,
O cuando reza, y pasa las cuentas con mano de hada
Bajo los rayos centelleantes de Hesperia,
O cuando, devota, une su voz al coro para cantar
Las benditas y mansas Vísperas;--

7.
Cualquier cosa que haga, sus encantos hechizan
A quienes se aventuran a contemplarla;
¡Que otras, menos hermosas, no le reprochen
El carecer de un corazón más frío!
Aunque vaya errante por muchos sitios
Y conozca a muchas, tiernas y embelesadas,
¡Ninguna fuera, y pocas dentro,
Podrán igualar a la Gaditana de ojos negros! A bordo del paquebote Townshend entre Gibraltar y Cerdeña, 25 de agosto de 1809.

Fuentes:

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Escrito por Lady Allegra

Devota enamorada de Byron, camino en la belleza del XIX, del gótico y del Romanticismo.